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Casonas ocupadas y lucha por la vivienda en el casco histórico de Santiago de Chile. Continuidad y ruptura del Movimiento de Pobladores

La presente propuesta busca indagar en los elementos significativos que nos ofrece la experiencia de los Inmuebles Recuperados por Autogestión (IRA), para la comprensión de la lucha por la vivienda en Santiago de Chile. Quisiéramos proponer la tesis según la cual este movimiento representa una continuidad, en términos de identidad y demanda, con el tradicional movimiento de pobladores...

 ... Pero también marca una fuerte ruptura respecto a las formas políticas en que se expresa y los “modos de vida” que construye. Su política busca superar las dicotomías clásicas de la política democrática y de la izquierda en Chile.

Palabras clave: Movimiento social; Modo de vida; Poblador; Política; Vivienda.

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Nicolás Angelcos- Gutiérrez

Doctorando en Sociología (Dir. M. Wieviorka)

CADIS - EHESS

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Casonas ocupadas y lucha por la vivienda en el casco histórico de
Santiago de Chile. 
Continuidad y ruptura
del Movimiento de Pobladores. 

 

I. Introducción

          En Mayo del recién pasado 2011, militantes del Movimiento de Pobladores en Lucha(1) decidieron ocupar tres inmuebles desocupados en el casco histórico de la ciudad de Santiago. El objetivo era obtener una vivienda provisoria para pobladores “sin techo” de la comuna de Santiago, organizados alrededor de un comité de vivienda que agrupa alrededor de 100 familias, para continuar desde ahí la lucha por una vivienda definitiva en su comuna de origen. Desde ese momento, nace la RED IRA (Red de Inmuebles Recuperados por Autogestión) que otorga una vivienda provisoria a quince familias, pero que, como proyecto definitivo de viviendas sociales, contempla a 65 familias organizadas. Esta RED IRA pasa a ser el brazo activo de la lucha por la vivienda en el centro de la ciudad de Santiago, develando una realidad de pobreza y marginalidad que permanecía oculta a los ojos del Estado y el resto de la sociedad chilena. Realidad bien particular que reúne a antiguos habitantes del sector- pequeños comerciantes, dueñas de casa, obreros y cesantes- con inmigrantes peruanos y colombianos, posicionados cada vez más en el centro de la ciudad. La propuesta que presentamos se articulará de la siguiente forma: en primer lugar, se enmarcará la lucha de la RED IRA dentro del problema de vivienda que afecta a la totalidad del país; en segundo lugar, se caracterizará el estado de la lucha por la vivienda en Chile para así analizar los rasgos particulares de la RED y mostrar así la contribución política que significa para el movimiento.

II. Situación de la vivienda en Chile: una realidad que se repite a veintidós años del retorno a la democracia

         El déficit habitacional en Chile alcanzaba 543 mil unidades hasta el año 2010. Si bien durante los veinte años de gobierno de la Concertación(2) se redujo a casi la mitad el número de familias sin casa, el déficit nunca dejó de ser preocupante, esto sin contar la calidad y ubicación de las nuevas viviendas sociales(3). Post terremoto(4) esta cifra subió a 900 mil casas (Zúñiga, 2010) tornando el problema habitacional alarmante y evidenciando la ineficacia de las políticas de vivienda llevadas a cabo por la Concertación, donde se articulaba la subvención estatal, con el ahorro privado y la construcción entregada a las empresas inmobiliarias. El gobierno de Sebastián Piñera(5) no lo ha hecho mejor. Por una parte, ha sido incapaz de resolver el problema de la reconstrucción, sobre todo para aquéllos que no eran propietarios antes del terremoto, fueran allegados o arrendatarios permanentes. Por otra parte, ante una supuesta ineficiencia en la asignación y focalización de los recursos públicos, se intenta reformar las políticas de vivienda anteriores, reduciendo el Fondo Solidario 1 (ahorro mínimo 10 U.F.(6)), correspondiente a las familias más pobres. Con ello, se busca subrayar la necesidad de un mayor ahorro privado (Fondo Solidario 2, ahorro mínimo 30 U.F.) y la disminución de los gastos públicos en subsidios (Ministerio de Vivienda y Urbanismo, 2010).  Si a esto le agregamos la intención de terminar con las EGIS (Entidad de Gestión Inmobiliaria), es decir, con las formas colectivas de postulación a subsidios, y la eliminación del subsidio de interés territorial, cuestión que haría imposible la adquisición de una vivienda social en la comuna actual de residencia, la fragmentación y segregación social podrían agudizarse de forma dramática.

El problema de la vivienda en el movimiento de pobladores. Un recorrido histórico (1957- 1989)

La carencia de vivienda ha circunscrito desde hace mucho tiempo el conflicto de los pobladores chilenos (Garcés, 2002). Entre los años ’50 y ’60, la población que habitaba Santiago creció enormemente. El crecimiento de las grandes ciudades (Concepción, Valparaíso, Antofagasta y Santiago), producto de la industrialización desarrollada después de la Segunda Guerra Mundial, atrajo fuertemente la atención de los habitantes de las pequeñas ciudades, principalmente campesinos hombres y mujeres. Ese fenómeno de migración hacia las grandes ciudades produjo una situación caótica en relación al desarrollo urbano. El proceso de industrialización se revelaba incapaz de incorporar a las masas migrantes a la producción, lo que implicaba un alto crecimiento de la población marginal, donde el déficit de vivienda marcaba una experiencia social dramática.

Frente a esta problemática, se puede constatar una respuesta social fluctuante entre la radicalización política (MIR(7)) y la incorporación al Estado (DC(8)), la cual es súbitamente frenada el año 1973 con el Golpe de Estado.  Más allá de la fuerte represión y el asesinato de muchos dirigentes de los partidos de izquierda, la dictadura llevó a cabo una profunda reestructuración de la sociedad chilena.  En plena dictadura, el movimiento reaparece como un protagonista central de las jornadas de protesta contra la dictadura realizadas a mediados de los años ochenta. La acción desarrollada durante este período ha sido la más investigada por las ciencias sociales (Baño, 1985; Campero, 1987; FLACSO, 1987), especialmente por la sociología, incluyendo el estudio desarrollado por François Dubet y algunos sociólogos chilenos (Dubet, Tironi, Espinoza, & Valenzuela, 1989).

III. Movimiento de Pobladores en Lucha. Actualidad de la lucha por la vivienda en Chile

         Si bien existen algunos trabajos que hablan de la presencia de un movimiento de pobladores en Santiago (Doran, 2000), la gran mayoría de los estudios en Chile respecto a la marginalidad urbana se centran en el problema de la pobreza, entendida ésta como foco de las políticas sociales y no como condición de posibilidad de un actor político. Esta ausencia del movimiento de pobladores del debate público es consecuencia de algunos complejos factores que, en esta propuesta, sólo nombraremos: 1) la ausencia de un referente político tradicional que represente las demandas de los pobladores; 2) la pérdida de relevancia del propio movimiento tras la caída de la dictadura; 3) el trabajo clientelar que iniciaron los gobiernos de la Concertación respecto al tema de la vivienda; 4) la desafección política que ha caracterizado a la sociedad chilena durante las últimas dos décadas, entre otros. Pese a esta clausura del sistema político respecto a las demandas de los pobladores, lo cierto es que en los últimos diez años se han ido generando una serie de organizaciones de allegados, arrendatarios, deudores habitacionales y, últimamente, damnificados por el terremoto que han logrado cierto nivel de coordinación y capacidad de acción política. Dentro de todas estas organizaciones, se establece una continuidad identitaria e instrumental (demanda por vivienda) respecto al movimiento tradicional de pobladores del cual ya reseñamos brevemente su historia. Sin embargo, también están cargados de una fuerte ruptura, principalmente hacia los referentes políticos tradicionales a los cuales subordinaban su destino. 

El Movimiento de Pobladores en Lucha es claramente un síntoma de esta continuidad- ruptura del movimiento. El año 2006, siete dirigentes de las Juventudes Comunistas que desarrollaban el “trabajo de masas” del Partido en la Comuna de Peñalolén, fueron expulsados de éste por negarse a apoyar la candidatura de la ex Presidenta socialista Michelle Bachellet. Esta orden del Partido se correspondía con su política de “Fin a la exclusión” lo que electoralmente se traducía en un apoyo a la candidata de la Concertación a cambio de que esta coalición apoyara a sus candidatos durante las elecciones parlamentarias. El resultado de esta política es que por primera vez, ya caída la dictadura, son electos tres diputados del Partido Comunista. Si bien el objetivo parece claro, para estos dirigentes, íntimamente ligados a las organizaciones populares de base, la política del Partido Comunista respondía a necesidades internas que no nacían del seno de los movimientos sociales. Por estas razones, junto a los “comités de vivienda” con que trabajaban, deciden formar el Movimiento de Pobladores en Lucha (MPL), recuperando la tradición histórica que tenía el movimiento en el sector donde trabajaban(9). El MPL ha desarrollado una construcción ideológica bastante singular respecto al ideario tradicional de la izquierda chilena. Si bien reconoce a la lucha de clases como base estructurante de la sociedad, no consideran la contradicción capital- trabajo como central en la sociedad capitalista, prefieren más bien hablar de lucha entre pobres y ricos y las consecuencias que eso tiene en la “producción” de la ciudad. Pese a que algunos militantes se declaren marxistas- leninistas u otros socialistas, definen como horizonte político común a la “vida digna”. “La vida digna no es vivir mejor que otros o vivir mejor que antes, sino “una opción que se expresa en el reconocimiento del comportamiento, de la diversidad y de la experiencia de vida de nuestros pueblos. Ésta no representa un ideal externo, sino un horizonte construido desde la propia gente, de sus sueños, deseos y anhelos de vivir bien” (Movimiento de pobladores en lucha, 2009). Hablan del “nuevo poblador” y de la “población de nuevo tipo” para referirse al camino que buscan trazar en el presente y no un “hombre nuevo” que se forjará en el fin de la historia. Actualmente, el MPL cuenta con 800 familias (alrededor de 4.000 personas), una participación en distintas regiones, trabajo en distintas comunas de Santiago. Su actividad consiste básicamente en la organización de comités de vivienda para arrendatarios, allegados o damnificados del terremoto. El objetivo es que, a partir del trabajo cooperativo y autogestionario, los pobladores se eduquen y busquen en conjunto una solución habitacional que cuestione los fundamentos constitucionales de la propiedad privada. El MPL es un movimiento que no se subordina a los actores políticos, sino que busca construir su propia política desde la organización social. El MPL, como producto de su política de alianzas, es parte de la Federación Nacional de Pobladores, creada a mediados del año 2010. También es una de las organizaciones que impulsan el proyecto “Vía popular y de los Pueblos hacia la Constituyente” que busca articular organizaciones sociales y políticas “a la izquierda del Partido Comunista” con el fin de realizar una Asamblea Constituyente que derribe la Constitución de 1980, heredada de la dictadura. Finalmente, junto a otros actores poblacionales, es parte de la construcción del “Partido IGUALDAD, Herramienta de los pueblos”. Este partido busca superar las formas tradicionales de organización política actuando como una herramienta al servicio de los movimientos sociales, es decir, sin una política propia.

LA RED de Inmuebles Recuperados por Autogestión en Santiago Centro

Acaecido el terremoto el 27 de Febrero del año 2010 y superados los impasses provocados por los saqueos y la respuesta militar, comenzó el difícil proceso de reconstrucción material y social de Chile. La comuna de Santiago, al igual que las demás comunas, fue elaborando un catastro de los sectores y construcciones más afectadas, intentando dar una pronta solución a las víctimas. Para ello, se constituyeron comités de reconstrucción que actuaron como mediadores entre las autoridades municipales y los vecinos afectados. En este proceso, sin embargo, se llamó a participar solamente a los propietarios. De este modo, allegados y arrendatarios de la comuna debieron resignarse ante una ayuda estatal y diseñar, en la medida de lo posible, alguna estrategia individual que les permitiera enfrentar la difícil situación que estaban viviendo. En este marco, el Movimiento de Pobladores en Lucha organizó un comité de reconstrucción en el histórico barrio Franklin para aquellos olvidados por las autoridades, intentando ofrecer una dinámica de trabajo colectivo como herramienta de lucha en la demanda por una vivienda.

Al entrevistar a varios miembros del comité (principalmente mujeres jóvenes, con hijos, pequeñas comerciantes del sector y bajo nivel de instrucción), vemos cómo la elección de inscribirse en él fue el resultado de la situación problemática en que vivían dada la falta de casa (anterior al terremoto) y la oferta propuesta por el movimiento. El MPL les relató la experiencia de lucha que vienen desarrollando hace varios años en Peñalolén y los resultados que han obtenido (dos soluciones habitacionales(10)) en dicha comuna. El terremoto, en este sentido, fue la excusa para que demandas ya existentes, pero desarticuladas, se organizaran alrededor de un comité y formaran una demanda colectiva. La demanda por vivienda, se resignificó al interior del comité como la demanda por una vivienda digna, es decir, una vivienda cuyo tamaño excede los límites de la vivienda social, cuya solución es colectiva y que busca la permanencia en la comuna. De este modo, se inició el trabajo del MPL- Franklin, brazo del movimiento en el centro de la ciudad. A medida que la lucha por la vivienda fue mostrando sus límites- insensibilidad de las autoridades políticas, aislamiento respecto a otras organizaciones, poca efectividad de las manifestaciones, ausencia de suelo disponible en la comuna, etc.- los dirigentes del Movimiento decidieron ocupar tres inmuebles deshabitados. Dos de ellos son propiedad del Estado y un tercero pertenece al Arzobispado de Santiago. El objetivo inicial era dar un paso adelante en la lucha y otorgar una vivienda provisoria para aquellos vecinos con mayores necesidades. Así, desde mayo del 2011 se instalaron 14 familias para vivir en comunidad y representar al resto de familias (65 en total) que constituyen el proyecto. Su proceso de ocupación, si bien es ilegal, busca agotar los cauces legales de solución apelando a la posibilidad de comprar esos terrenos, mediante el subsidio regular que el Estado les da a los pobladores para obtener una vivienda social. Si bien las negociaciones con el Estado están entabladas(11), la Red IRA ha constituido una experiencia importantísima para el Movimiento. En primer lugar, logró instalar la demanda por vivienda en el centro de la ciudad de Santiago, cosa que no se registra en la historia de Chile. En segundo lugar, cambió la ocupación de terrenos, tradicional del movimiento de pobladores, por la ocupación de inmuebles. Finalmente, y esto es trascendental, generó un forma de vida particular, donde los pobladores deciden colectivamente acerca de su destino. A continuación, propondré algunas líneas de reflexión al respecto.

Michel Foucault en una entrevista dada en 1981 a la revista Gai Pied propone el concepto de “modo de vida” para introducir una forma de diferenciación distinta respecto a la desigualdad de clases o de status que gobiernan el pensamiento político: “Un modo de vida puede compartirse entre individuos de edad, estatus, actividad social diferentes. Puede dar lugar a relaciones intensas que no se parecen a ninguna de aquéllas que están institucionalizadas y me parece que un modo de vida puede dar lugar a una cultura, a una ética” (Foucault, 2008: 984). Este concepto busca dar respuesta al desplazamiento del poder hacia la esfera del deseo y la normalización de las prácticas cotidianas según describimos anteriormente. El modo de vida es un espacio de producción crítica de la subjetividad que revela el carácter contingente de la organización del poder en nuestras vidas: “hay que escarbar para mostrar cómo las cosas fueron históricamente contingentes, por tal o cual razón inteligibles, pero no necesarias. Hay que hacer aparecer lo inteligible sobre un fondo de vacuidad y negar una necesidad, pensar que aquello que existe está lejos de llenar todos los espacios posibles” (Ibíd., pág.986). El concepto de “modo de vida” ya había sido introducido en el campo de las ciencias humanas por el sociólogo alemán Max Weber. En su conocido libro, “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” (fecha?), Weber busca determinar la influencia de ciertos ideales religiosos en la formación de un ethos afín al capitalismo. La ética protestante, a partir de una racionalización del comportamiento cotidiano, representaría una ruptura con el tradicionalismo económico, en la medida que haría del cálculo un elemento central que gobernaría todos nuestros impulsos vitales.

“La Reforma no significaba únicamente la eliminación del poder eclesiástico en la vida, sino más bien la sustitución de la forma de aquel poder por otra forma distinta. Más aún, sustituir un poder demasiado suave, apenas perceptible en la práctica, de hecho casi puramente formal, por otro que debía intervenir con mucha más intensidad en todos los ámbitos de la vida pública y privada, sometiendo a regulación onerosa y meticulosa la conducta individual” (Weber, 2007: 20).

Así, el “modo metódico de vida” que adoptan ciertas sectas protestantes, particularmente aquéllas de origen calvinista, gobernado por el cálculo, presenta una afinidad estructural con el capitalismo. A través del ejercicio de su profesión, los calvinistas actualizaban su condición de “elegidos de Dios”. Con ello, el “alejamiento del mundo terrenal” propio de las religiones se traducía en una “ascesis” en el mundo, es decir, un ejercicio de control riguroso sobre la conducta individual que contribuía a realizar su fe en el mundo divino. De esta forma, el cálculo económico pasaba de ser un “interés” a constituir una ética particular.

Siguiendo esta idea, Michel Foucault propone la estructuración de un modo de vida que no contribuya a la lógica capitalista, que no reproduzca los patrones de obediencia política y eficiencia económica propios de la sociedad disciplinaria. Este modo de vida también tendría una ascética, entendida ésta como el “trabajo que hace el sí mismo sobre sí mismo para transformarse o para hacer aparecer lo que felizmente no ha esperado jamás” (Foucault, 2008: 984). En este punto, quisiéramos incorporar el problema de los Inmuebles Recuperados por Autogestión (IRA). A diferencia de las tradicionales tomas de terreno, la IRA no consiste en la recuperación de un territorio y la construcción de viviendas de bajo costo, sino en la organización del trabajo y la vida cotidiana de las personas en un espacio inmobiliario construido originalmente para otro fin.

“Las familias que acceden a la ocupación de un IRA, son socios del proyecto en cuanto: 1) aporten con apoyo mutuo para la restauración de la vivienda ocupada, el cual se mide en horas semanales; 2) en cuanto reconozcan que no existen propietarios al interior del inmueble, sino ocupantes, y que el espacio es utilizado en función de los requerimientos y necesidades de los habitantes; y 3) en cuanto sea parte activa de todo el proceso llevado a cabo, reconociéndolo suyo también” (Latorre, 2011: 42). 

En este sentido, la red IRA cuestiona tres principios fundamentales de la sociedad capitalista: vulnera la centralidad de la propiedad privada en la asignación del derecho a la ciudad; reorganiza la jornada de trabajo a través de prácticas autogestionarias que se orientan a la satisfacción de necesidades y no a la obtención de ganancia; y resignifica el sistema de necesidades sobre el cual se erige el proceso productivo. Lo que nos parece central de este proceso crítico es el cuestionamiento de la propiedad y la ganancia en la estructuración de subjetividades individuales y colectivas. A partir de una redefinición de éstas, la red IRA se convierte en un modo de vida organizado colectivamente, creando un espacio inédito para la circulación del deseo y su regulación. Si el poder ha penetrado nuestras expresiones más íntimas, son nuestras vidas privadas las que se revelan y cuestionan el espacio público. Es más, la vida deja de ser un asunto privado y se hace objeto de debate público, un objeto de reflexión crítica sobre los alcances del poder y la posibilidad de resignificar sus límites. El movimiento propone como sujeto de este cambio al Nuevo Poblador. La dificultad radica en que éste no es alguien concreto, alguien del cual uno puedo registrar su existencia como el obrero o el mismo poblador. Siguiendo a Badiou y su lectura de Derrida, el Nuevo Poblador es el Inexistente (Inexistant), es decir, es aquel cuya existencia política tiene el menor grado de aparición en el mundo existente tal cual es; por lo mismo, aquel cuya existencia integral depende de la transformación del mundo(12) y sus condiciones de posibilidad.

“Cualquiera sea la forma de imposición discursiva, existe un punto que escapa a esta imposición, que podemos llamar punto de fuga (…) si se agarra la fuga, al mismo tiempo se suprime. El punto de fuga en tanto que punto de fuga es inasible. Sólo se puede localizar” (Badiou, 2008: 124-125).

La ocupación de los inmuebles es la asignación de un espacio para esta fuga, para aquello que- no interpelado por el poder- se pregunta por su vida y la de los demás.

IV. Conclusión: el movimiento de pobladores se interroga sobre lo político 

La organización popular en Chile, si bien sufrió un duro revés tras la caída de la dictadura, ha logrado amplios y generosos avances durante  las últimas décadas. No sólo ha sido capaz de rearticularse a nivel nacional y construir una alternativa política (Partido IGUALDAD), sino que ha generado formas de existencia política que el anterior movimiento no había logrado. La RED IRA es un claro ejemplo de la autonomía que ha desarrollado el movimiento respecto a los actores políticos y las formas de lucha tradicionales. La novedad y particularidad de estas expresiones, aún microsociales, es que se plantean la cuestión del poder recogiendo todas las tradicionales dicotomías. Esta ambigüedad del movimiento es realmente un desafío para la comprensión desde las ciencias sociales, pero también para irrumpir en la escena pública y “afectar” al conjunto de la población. 

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Notas al final del texto

(1) El MPL nace en Junio del 2006 en la Comuna de Peñalolén (sur oriente de Santiago) y desde el año 2010 trabaja también en la Comuna de Santiago Centro y San Joaquín.

(2) Coalición política de centro- izquierda que agrupa a los partidos Demócrata Cristiano, Socialista, Por la Democracia y Radical Social- Demócrata. Gobernó entre los años 1990 y 2010.

(3) Desde la dictadura militar (1973-1989), la política de vivienda hacia los sectores populares ha consistido en la erradicación desde sectores céntricos o acomodados hacia barrios periféricos de la ciudad. Esto se mantuvo en democracia, dada la liberalización del precio de los suelos, lo que implicó que el Estado construyera viviendas sociales ahí donde el precio fuera más barato.

(4) El 27 de febrero del 2010, un fuerte terremoto afectó a la población del centro- sur de Chile. Esta contingencia natural ha reposicionado el problema de la vivienda en Chile y las organizaciones sociales ligadas a ella.

(5) Representante de la Alianza por el Cambio. Coalición política de centro derecha que agrupa a los Partidos Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional. Gobierna desde el año 2010 hasta el 2014 sin posibilidad de reelección.

(6) 1 Unidad de Fomento (U.F.) corresponde a 22.922 pesos chilenos (9/12/2012), alrededor de 37 euros.

(7) El Movimiento de Izquierda Revolucionaria comporta la versión más radical de la izquierda en aquellos años.

(8) Democracia Cristiana.

(9) Las poblaciones Lo Hermida y La Faena, donde nace el movimiento, se caracterizan por su creación durante el gobierno socialista del ex Presidente Salvador Allende (1970- 1973) y su resistencia contra la dictadura.

(10) El proyecto MPL 1, en espera del permiso de edificación, logró una solución habitacional para 32 familias en la población Lo Hermida de Peñalolén. El proyecto habitacional MPL 2, en proceso de construcción, comprende una solución para 120 familias en la población Las Parcelas de la misma comuna.(Corporación Poblar del Movimiento de Pobladores en Lucha, 2011)

(11) Las casonas ocupadas por el movimiento, particularmente aquellas ligadas a Bienes Nacionales, fueron en un comienzo licitadas a las distintas empresas inmobiliarias. Frente a las protestas de los pobladores, en Enero de este año, el Servicio Regional Ministerial del Ministerio de Vivienda y Urbanismo anunció la congelación de las licitaciones a privados y la venta de los inmuebles a los pobladores ocupantes. Cf.  (Acuña, 2012). Hasta la fecha, el traspaso de los Inmuebles no ha sido efectivo.

(12) Es por esto que Marx dice que el proletariado no tiene intereses de clase, sino que sus intereses coinciden con los de la humanidad entera. El proletariado, acreditando su existencia política, hace saltar a la sociedad toda.

 

Bibliografía

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Para citar este artículo 

Angelcos Nicolas, « Casonas ocupadas y lucha por la vivienda en el casco histórico de Santiago de Chile. Continuidad y ruptura del Movimiento de Pobladores ». RITA, n°6: febrero 2013, (en linea), puesto en linea el 28 de febrero 2013. Disponible en linea : http://www.revue-rita.com/democratie-et-conflit/nicolas-angelcos-gutierrez.html